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lunes, 29 de julio de 2013

Rosa Montero: "Lo que más me gusta de la literatura es poder vivirte en otras vidas"



 Rosa Montero es una de las escritoras más queridas de nuestro país, y no sólo por la calidad de su prosa, sino por su cercanía con los lectores y la solidaridad que demuestra continuamente. Creo que su capacidad de empatizar con la gente que sufre es una de las razones por las cuales se sintió fascinada por el breve diario que la Nobel polaca Marie Curie escribió tras la repentina muerte de su marido, Pierre.

 Cuando Rosa Montero dio con esas páginas, que ella describe como "brutales y desgarradoras", supo que ahí tenía una historia que debía ser contada. Y así fue cómo surgió La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral), un libro-tesoro a caballo entra la novela, la biografía y el ensayo. Una obra en la que Rosa Montero nos habla de su experiencia directa con el duelo y analiza qué papel juega la muerte en esta sociedad en la que vivimos, siempre tan centrada en la juventud y donde la enfermedad y la muerte a veces parecen meros accidentes. Utilizando como hilo conductor la fascinante vida de Marie Curie, la escritora y periodista madrileña nos abre las puertas de su yo más íntimo con esta obra repleta de belleza y luminosidad. Porque, como ella misma afirma, este es un libro "luminoso, concebido para celebrar la vida". 


-La ridícula idea de no volver a verte es un libro en el que ha contado cosas muy íntimas. ¿Se ha sentido más desnuda que con otros libros?

No, la verdad. Nunca he sido de novelas autobiográficas. Lo que más me gusta de la literatura es poder vivirte en otras vidas, salir del encierro de tu propia realidad, aunque por supuesto siempre hay metáforas, símbolos profundos que ni nosotros podemos interpretar y que tienen mucho que ver con nosotros. Sí que es cierto que esta novela es la que tiene un contenido autobiográfico más real, pero lo he tratado todo con mucho pudor, así que no me he sentido más expuesta.


-Este es un libro que es difícil clasificar… ¿Es de esas obras que hay que leer sin fijarse en qué lugar de la librería se ha colocado?

Puede ser. Los propios libreros no sabían muy bien dónde colocar la novela cuando se publicó, si en ficción o en ensayo…Es una obra que tiene una biografía muy poco convencional sobre Marie Curie, formada casi por detalles y pinceladas de su vida, hay cosas de mi propia vida, historias que he contado sobre otra gente y hasta un pequeño microrrelato. Además de fotos, reflexiones…tal vez pudiera ser un ensayo narrativo, por decirlo de alguna manera, pero es difícil definirlo.


-A pesar de la dureza de los temas que aborda, el libro salió “casi solo”, según ha contado alguna vez.

Es cierto. Suelo tardar tres años por novela, pero este libro ha salido en once meses, como un tiro, un torrente. Siempre he dicho que escribir una novela es como picar piedra, es algo tedioso, pero con este no ha sido así…Todo lo que escribía me emocionaba y siempre estaba deseando sentarme a redactar. 

-Era una obra que tenía que salir así, tan rápido, justo en un momento importante…

Yo también lo pienso. Lo he disfrutado, me he emocionado escribiéndolo, me he reído…Ha sido una obra que he vivido mucho. Cuando me surgió esta historia yo estaba trabajando en otra novela ambientado en la selva y llevaba tres capítulos más o menos, pero estaba bloqueada y algo nerviosa. De repente, por una de estas casualidades de la vida cayó en mis manos el diario de Marie Curie, y ahí empezó todo.

-El breve diario de Marie Curie no sólo es sorprendente, sino también conmovedor. ¿Qué le pareció cuando lo leyó?

Son unas páginas escritas durante el año posterior a la muerte de Pierre Curie, que fue atropellado por un coche de caballos y murió en el acto. Marie quedó desolada y volcó todo su dolor en un diario desgarrador y tremendo. Son veintiocho páginas que me estallaron en la cabeza, no sólo por la reflexión sobre el duelo, que yo he vivido a nivel personal, sino por el personaje de ella, del que yo creía que sabía mucho hasta que leí esto.

-Usted lo define como un libro sobre la vida, y creo que el lector así lo percibe una vez que lo ha leído.

Es una historia sobre la vida, sobre cómo vivirla más plena y serenamente. Pero no podemos aspirar a vivir de esta manera si previamente no has llegado a un “acuerdo” con la muerte, no sólo la tuya, sino la de tus seres queridos. Evadimos la idea de la muerte, vivimos como si fuéramos inmortales…la enfermedad y los accidentes se ven como algo anómalo en esta sociedad. Creo que si huimos de la muerte acabamos huyendo también de la vida.  

-¿Uno aprende a vivir con la idea de que la muerte está ahí fuera, esperándonos?

Se puede, aunque es muy difícil. En teoría lo sabemos, pero llevarlo a la práctica es lo complicado. Afortunadamente, nunca paramos de aprender en la vida. Hay que reflexionar y también exige liberarse de ataduras, miedos y angustias.

-Afirma en estas páginas que uno no se recupera de la muerte de un ser querido, sino que se reinventa. ¿Cómo fue esa reinvención para Marie Curie?

Para ella fue muy duro porque estaba muy aislada en un mundo en el que era una extraña casada con otro extraño, y además estaban tan unidos que parecían hechos el uno para el otro. Por si todo fuera poco, tiempo después se enamoró de otra persona, otro físico más joven que ella y también muy brillante,  y fue humillada públicamente, tachada de adúltera y quisieron echarla de la Sorbona. Pero ella se reinventó. No podemos perder la esperanza en la fuerza que la vida nos da para seguir adelante y recuperarnos. En una vida hay muchas vidas, eso lo sabemos todos los que tenemos una edad. Para mí, una de las grandes preguntas de nuestra existencia es qué hacer con el dolor para conseguir que no nos destruya. 

-Cuando se adentró en la vida de Maria Curie descubrió a una mujer fascinante y muy compleja, mucho más allá de su papel como científica. ¿Con qué recuerdo se queda de ella?

De ella me quedo con todo: era una mujer fascinante, maravillosa. Luchó por tener su propio camino en una época en la que las mujeres no podían hacerlo. Creo que el gran problema de la mujer es que históricamente nunca ha vivido para su propio deseo. Eso es vital para todos, hombres y mujeres, porque si no se lucha por lo que uno quiere es imposible ser feliz en la vida.  Volviendo a Marie Curie, hay que recordar que era polaca y se tuvo que marchar, era pobre y en un momento en el que las mujeres no llegaban a la universidad. De ella, además, destacaría su capacidad de sacrificio y lo pasional que era…

-En el libro hay una reflexión muy potente sobre la literatura como un arma poderosa contra el mal y el dolor. 

Es cierto porque el arte en general está en la base misma de nuestra supervivencia. Si no tuviéramos esa capacidad de crear belleza de este caos punzante y demoledor que es la vida no podríamos sobrevivir. Es más que un refugio. Sin arte, sin narraciones, no podríamos entender el mundo, porque además todos somos narradores de nuestras vidas y necesitamos escribirnos, narrar nuestros recuerdos.

-El libro ya está en esa fase tan deseada por un autor en el que fluye solo: lleva muchas ediciones, ha recibido unas críticas muy buenas y los lectores lo aprecian. ¿Qué balance hace de estos meses?

Lo que más me gusta es que estoy recibiendo muchas cartas, más que con otros libros, y todas cuentan historias de duelos de los lectores… son historias bonitas, conmovedoras, que celebran la vida y el amor. Las guardo en una carpeta y pienso que tal vez deberían formar parte de un libro suyo, de todos los lectores que lo comparten conmigo. ¡De eso me siento tan orgullosa! Si en algún momento mi libro ha servido para que la gente exprese la parte bella del dolor, eso ya es algo muy importante para mí. Me quedo con eso.

lunes, 24 de junio de 2013

Marie Curie, el duelo y Rosa Montero: una combinación sorprendente



Uno de estos días, Macondo me va a cerrar sus puertas y se va a buscar a alguien que actualice el blog como merece. Alguien que escriba semanalmente sin dejar esto vacío durante tanto tiempo. Pero mientras llega el candidato perfecto, aquí sigo yo, haciendo malabares para seguir con la promoción de mi novela, con la rutina laboral, las colaboraciones y demás historias en las que ando metida (más de las que puedo gestionar, y así me va...). Pero este libro que traigo hoy espero que haga olvidar estos dos meses de ausencia. Y también espero que me haga retomar la escritura de la entrada semanal/quincenal a la que os tenía acostumbrados. 

La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral) es el nuevo libro de Rosa Montero. Una historia inclasificable y bellísima, que no es novela pero tampoco ensayo, que tiene algo de diario intimista pero a la vez es desenfadada y luminosa, a pesar de que la autora madrileña habla de la muerte y del duelo. A priori, más de uno pensará que es un libro triste y doloroso, una obra fruto de heridas abiertas. Nada más lejos de la realidad: es un libro que habla de la vida a través de la muerte de nuestros seres queridos, y de cómo uno se reinventa tras perder a alguien cercano. Es una obra llena de coraje, de superación, de reflexiones sobre este tema, todavía un tabú en nuestra sociedad. Un libro en el que Rosa Montero nos habla con cercanía, con emotividad y también humor, con ironía y a veces indignación.

Como si hubiera rebuscado en su cofre de tesoros más íntimo, Montero (Madrid, 1951) nos ofrece una colección de imágenes, recuerdos, citas y reflexiones sobre la muerte, que no es sino una parte de la vida y que debemos aprender a aceptar. Y todo ello contado con la naturalidad de alguien que perdió a su pareja hace escasos años, y que ha aprendido a reinventarse, porque “uno no supera la muerte de un ser querido, uno aprende a reinventarse”, nos cuenta en el libro. 

Su historia, sus recuerdos y pensamientos sobre el tema, se enlazan de una manera preciosa con la vida de la científica de origen polaco Marie Curie, cuyo íntimo, breve y desgarrador diario –escrito a la muerte de su esposo, Pierre Curie–, es el hilo conductor de esta historia. Antes de leer esta obra, no era mucho lo que sabía de Curie: su grandeza como investigadora, su Premio Nobel y su muerte temprana debido a la radiactividad a la que estuvo expuesta a lo largo de su vida. Gracias a La ridícula idea de no volver a verte he descubierto su grandeza como persona; Marie Curie fue una mujer excepcional y Rosa Montero nos la acerca de una manera brillante, dándole voz gracias a su diario y demostrando la importancia de su lucha en una época en la que a la mujer no le esperaba nada más allá que el cuidado de los hijos y las labores domésticas. El peso de la mujer en el campo científico, la culpabilidad, la relación con nuestros progenitores y otros temas sociales también están presentes en esta obra, llena de reflexiones.

Para mí ha sido una delicia acercarme a la desolación de Curie tras la pérdida de su marido, al que estaba profundamente unida, y ser testigo de cómo, lejos de hundirse, fue capaz de volver a su laboratorio para continuar sus valiosas investigaciones. Y todo ello mientras sacaba adelante a sus dos hijas. Todo un ejemplo de tesón, valentía y sacrificio. La historia personal de Curie bien merecía ser narrada de esta manera tan cercana y poética. No me extraña que Rosa Montero quedase cautivada por la lectura de esas breves pero demoledoras páginas, y que de ahí surgiera, como un torrente, toda la historia de La ridícula idea de no volver a verte. A veces, las cosas suceden cuando tienen que suceder, y no cuando nosotros nos empeñamos en que ocurran, y creo que el diario de Marie Curie apareció en la vida de la autora en el momento idóneo, y ella ha sabido aprovecharlo.

Recomiendo esta historia, que sin duda volveré a releer. 

Aquí comparto la entrevista que tuve la suerte de poder hacerle en estos días.