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martes, 20 de marzo de 2018

Nuevas editoriales que prometen

Siempre he querido ser editora, supongo que por eso vivo pendiente de cada proyecto editorial que surge en este país donde creo que cada vez leemos menos -esto daría para un interesante debate, porque somos pocos los que leemos muchos libros, pero cada vez son más los que escriben y publican sin leer apenas- y, paradójicamente, cada día se publica más.

Hay algo romántico y esperanzador en cada editorial que surge. Una pequeña esperanza en este mundo tantas veces oscuro y lleno de decepciones. Son proyectos que, en muchas ocasiones, son el resultado de años de trabajo, de sueños postergados y ahorros de media vida. Merecen por ello nuestra atención y apoyo, y más si son originales y pretenden cubrir un vacío editorial. Y no, no son tiempos fáciles para nada que tenga que ver con el libro, pero el mundo está lleno de idealistas y los que nos dedicamos a esto pertenecemos a ese grupo. 

Siempre pienso que, en algún momento, yo seré una de esas intrépidas que se lanzará al mundo de la edición con un sello muy literario, un sello donde sólo importe la calidad, más allá de la fama, del número de seguidores en redes sociales y otras pantomimas que tanto se dan ahora. Pero, mientras ese día llega, sigo a la búsqueda de nuevas editoriales. En esta entrada quería hablar de Volcano libros, un sello que ha visto la luz recientemente y que toma como punto de partida el mundo de la naturaleza. Su web es tan maravillosa que tiene banda sonora, y ya os adelanto que es adictiva. Yo la uso a veces para inspirarme cuando escribo...



En medio de tantos proyectos, ¿cómo descubrí Volcano libros? De la manera más casual posible. Estoy escribiendo una novela libremente ambientada en las Orcadas. Aunque la fidelidad al paisaje no es lo que más me interesa de la historia, sí estoy trabajando con guías y leyendo mucho sobre esa fascinante zona. Un día, buscando información, di con el tercer título que ha editado el sello de Javier García: En islas extremas, ópera prima de la escocesa Amy Liptrot, con traducción de María Fernández Ruiz. Además de la coincidencia, lo que más me llamó la atención es que en la cubierta apareciera mencionado el nombre del traductor. Para mí, eso ya es una garantía editorial, una prueba de que ese sello merece que se le eche un buen vistazo. Desde luego, no me he arrepentido.

Volcano libros publica tanto ficción como no ficción (esto es, ensayo, novela, libro de memorias o libros de viaje) siempre vinculados a la naturaleza y a la relación que el hombre establece con ella. Una relación que, además de deteriorada, a veces parece que olvidamos. 

Aunque ya había publicado Solo, de Richard Byrd, y Mad María, de Márcio Souza, yo llegué a ellos a través de la autobiografía de Amy Liptrot, una especie de diario personal de superación y de vuelta a renacer cuando uno cree que lo ha perdido todo. La obra obtuvo el Premio Wainwright al Mejor Libro de Naturaleza y Viajes de 2016 en Reino Unido y su lectura me conmovió mucho por la sinceridad con la que está escrito, por el testimonio de vida y la lección que encierran sus páginas: cómo la naturaleza puede a veces salvarnos de nosotros mismos. 

Aunque sientas que no puedes seguir adelante, lo haces, solo conduciendo para mantenerte ocupado mientras las cosas se calman, cambian y toman forma hasta que se ve con claridad el camino por el que te llevará la vida. Yo continúo conduciendo por el mapa recuadro a recuadro. La agitación del pecho se me va atenuando imperceptiblemente. Como cuando iba en bici por Londres, el movimiento me alivia. Una noche me doy cuenta de que  estoy más relajada y más normal, hasta incluso afortunada de vivir y trabajar aquí en las Orcadas.

Después de un tiempo fuera de su tierra natal, las islas Orcadas (un grupo de islas al norte de Escocia, la mayoría de las cuales están deshabitadas), Amy Liptrot, en medio de un pésimo momento personal, decide regresar a casa para intentar curarse. Su visión al volver es la de una nativa que ya es un poco extranjera en esa tierra de hermosa belleza, pero también algo inhóspita

Esta valiente narración es el testimonio de cómo el contacto con el mar bravo, con el viento extremo, con aves, focas y orcas, acaban sacando a la luz la fortaleza que la joven tenía y que consideraba ya perdida. Es fácil empatizar con su narración sincera, cruda en ocasiones y emotiva en otras. Al fin y al cabo, ¿quién no ha estado perdido alguna vez? 

En islas extremas es un libro que merece mucho la pena; se lee con facilidad e interés, y las vivencias de la autora dejan poso. Volcano libros es un sello del que estaré muy pendiente y al que deseo mucha suerte en su aventura editorial. 




lunes, 29 de julio de 2013

Rosa Montero: "Lo que más me gusta de la literatura es poder vivirte en otras vidas"



 Rosa Montero es una de las escritoras más queridas de nuestro país, y no sólo por la calidad de su prosa, sino por su cercanía con los lectores y la solidaridad que demuestra continuamente. Creo que su capacidad de empatizar con la gente que sufre es una de las razones por las cuales se sintió fascinada por el breve diario que la Nobel polaca Marie Curie escribió tras la repentina muerte de su marido, Pierre.

 Cuando Rosa Montero dio con esas páginas, que ella describe como "brutales y desgarradoras", supo que ahí tenía una historia que debía ser contada. Y así fue cómo surgió La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral), un libro-tesoro a caballo entra la novela, la biografía y el ensayo. Una obra en la que Rosa Montero nos habla de su experiencia directa con el duelo y analiza qué papel juega la muerte en esta sociedad en la que vivimos, siempre tan centrada en la juventud y donde la enfermedad y la muerte a veces parecen meros accidentes. Utilizando como hilo conductor la fascinante vida de Marie Curie, la escritora y periodista madrileña nos abre las puertas de su yo más íntimo con esta obra repleta de belleza y luminosidad. Porque, como ella misma afirma, este es un libro "luminoso, concebido para celebrar la vida". 


-La ridícula idea de no volver a verte es un libro en el que ha contado cosas muy íntimas. ¿Se ha sentido más desnuda que con otros libros?

No, la verdad. Nunca he sido de novelas autobiográficas. Lo que más me gusta de la literatura es poder vivirte en otras vidas, salir del encierro de tu propia realidad, aunque por supuesto siempre hay metáforas, símbolos profundos que ni nosotros podemos interpretar y que tienen mucho que ver con nosotros. Sí que es cierto que esta novela es la que tiene un contenido autobiográfico más real, pero lo he tratado todo con mucho pudor, así que no me he sentido más expuesta.


-Este es un libro que es difícil clasificar… ¿Es de esas obras que hay que leer sin fijarse en qué lugar de la librería se ha colocado?

Puede ser. Los propios libreros no sabían muy bien dónde colocar la novela cuando se publicó, si en ficción o en ensayo…Es una obra que tiene una biografía muy poco convencional sobre Marie Curie, formada casi por detalles y pinceladas de su vida, hay cosas de mi propia vida, historias que he contado sobre otra gente y hasta un pequeño microrrelato. Además de fotos, reflexiones…tal vez pudiera ser un ensayo narrativo, por decirlo de alguna manera, pero es difícil definirlo.


-A pesar de la dureza de los temas que aborda, el libro salió “casi solo”, según ha contado alguna vez.

Es cierto. Suelo tardar tres años por novela, pero este libro ha salido en once meses, como un tiro, un torrente. Siempre he dicho que escribir una novela es como picar piedra, es algo tedioso, pero con este no ha sido así…Todo lo que escribía me emocionaba y siempre estaba deseando sentarme a redactar. 

-Era una obra que tenía que salir así, tan rápido, justo en un momento importante…

Yo también lo pienso. Lo he disfrutado, me he emocionado escribiéndolo, me he reído…Ha sido una obra que he vivido mucho. Cuando me surgió esta historia yo estaba trabajando en otra novela ambientado en la selva y llevaba tres capítulos más o menos, pero estaba bloqueada y algo nerviosa. De repente, por una de estas casualidades de la vida cayó en mis manos el diario de Marie Curie, y ahí empezó todo.

-El breve diario de Marie Curie no sólo es sorprendente, sino también conmovedor. ¿Qué le pareció cuando lo leyó?

Son unas páginas escritas durante el año posterior a la muerte de Pierre Curie, que fue atropellado por un coche de caballos y murió en el acto. Marie quedó desolada y volcó todo su dolor en un diario desgarrador y tremendo. Son veintiocho páginas que me estallaron en la cabeza, no sólo por la reflexión sobre el duelo, que yo he vivido a nivel personal, sino por el personaje de ella, del que yo creía que sabía mucho hasta que leí esto.

-Usted lo define como un libro sobre la vida, y creo que el lector así lo percibe una vez que lo ha leído.

Es una historia sobre la vida, sobre cómo vivirla más plena y serenamente. Pero no podemos aspirar a vivir de esta manera si previamente no has llegado a un “acuerdo” con la muerte, no sólo la tuya, sino la de tus seres queridos. Evadimos la idea de la muerte, vivimos como si fuéramos inmortales…la enfermedad y los accidentes se ven como algo anómalo en esta sociedad. Creo que si huimos de la muerte acabamos huyendo también de la vida.  

-¿Uno aprende a vivir con la idea de que la muerte está ahí fuera, esperándonos?

Se puede, aunque es muy difícil. En teoría lo sabemos, pero llevarlo a la práctica es lo complicado. Afortunadamente, nunca paramos de aprender en la vida. Hay que reflexionar y también exige liberarse de ataduras, miedos y angustias.

-Afirma en estas páginas que uno no se recupera de la muerte de un ser querido, sino que se reinventa. ¿Cómo fue esa reinvención para Marie Curie?

Para ella fue muy duro porque estaba muy aislada en un mundo en el que era una extraña casada con otro extraño, y además estaban tan unidos que parecían hechos el uno para el otro. Por si todo fuera poco, tiempo después se enamoró de otra persona, otro físico más joven que ella y también muy brillante,  y fue humillada públicamente, tachada de adúltera y quisieron echarla de la Sorbona. Pero ella se reinventó. No podemos perder la esperanza en la fuerza que la vida nos da para seguir adelante y recuperarnos. En una vida hay muchas vidas, eso lo sabemos todos los que tenemos una edad. Para mí, una de las grandes preguntas de nuestra existencia es qué hacer con el dolor para conseguir que no nos destruya. 

-Cuando se adentró en la vida de Maria Curie descubrió a una mujer fascinante y muy compleja, mucho más allá de su papel como científica. ¿Con qué recuerdo se queda de ella?

De ella me quedo con todo: era una mujer fascinante, maravillosa. Luchó por tener su propio camino en una época en la que las mujeres no podían hacerlo. Creo que el gran problema de la mujer es que históricamente nunca ha vivido para su propio deseo. Eso es vital para todos, hombres y mujeres, porque si no se lucha por lo que uno quiere es imposible ser feliz en la vida.  Volviendo a Marie Curie, hay que recordar que era polaca y se tuvo que marchar, era pobre y en un momento en el que las mujeres no llegaban a la universidad. De ella, además, destacaría su capacidad de sacrificio y lo pasional que era…

-En el libro hay una reflexión muy potente sobre la literatura como un arma poderosa contra el mal y el dolor. 

Es cierto porque el arte en general está en la base misma de nuestra supervivencia. Si no tuviéramos esa capacidad de crear belleza de este caos punzante y demoledor que es la vida no podríamos sobrevivir. Es más que un refugio. Sin arte, sin narraciones, no podríamos entender el mundo, porque además todos somos narradores de nuestras vidas y necesitamos escribirnos, narrar nuestros recuerdos.

-El libro ya está en esa fase tan deseada por un autor en el que fluye solo: lleva muchas ediciones, ha recibido unas críticas muy buenas y los lectores lo aprecian. ¿Qué balance hace de estos meses?

Lo que más me gusta es que estoy recibiendo muchas cartas, más que con otros libros, y todas cuentan historias de duelos de los lectores… son historias bonitas, conmovedoras, que celebran la vida y el amor. Las guardo en una carpeta y pienso que tal vez deberían formar parte de un libro suyo, de todos los lectores que lo comparten conmigo. ¡De eso me siento tan orgullosa! Si en algún momento mi libro ha servido para que la gente exprese la parte bella del dolor, eso ya es algo muy importante para mí. Me quedo con eso.